Primavera

La primavera es uno de los momentos más bellos del año que se define con una sola palabra: elegancia. Esa elegancia clásica con colores brillantes y exuberantes. El amarillo es uno de los colores de esta estación, y dicen que este color es el de la amistad, fundamental en cualquier matrimonio, y es un color que nos encanta para esta temporada.

Una invitación diseñada en tonos amarillos que provoquen una sonrisa a los invitados al abrirla, una tarta de limón fresca y original, limonada para la recepción, pajitas de colores, ¡y un sinfín de posibilidades! Flores, los colores de la naturaleza en su máxima explosión y una temperatura ideal que permitirá un gran abanico de opciones a la hora de elegir el vestido perfecto.

Verano

la gran ventaja de esta estación es la luz del día. Al anochecer tarde te permite tener más tiempo para poder hacer las fotografías y disfrutar de una ceremonia y aperitivo con la excepcional luz del atardecer. Los días de verano suelen ser muy calurosos pero las tardes refrescan y las noches suelen ser muy agradables.

Esto te va a permitir organizar toda tu boda al aire libre (teniendo siempre un plan B por si llueve…). Una gran boda se distingue por su originalidad y el verano da mucho juego para montar, por ejemplo, una gran sombrilla para los invitados y un original menú al aire libre.

Otoño

el otoño y sus dorados atardeceres puede ser la estación perfecta para tener una boda romántica enmarcada en unas temperaturas perfectas sin calor extremo.

En cuanto al estilo del vestido, tienes más donde elegir. Unas preciosas mangas de encaje quedarán de maravilla en el paisaje otoñal en medio de las montañas, bosques y viñedos. La preciosa combinación de tonos rojos y naranjas es una excelente opción para esta época. Utiliza elementos de madera combinados con flores preciosas del otoño en toda la decoración de tu boda.

Invierno

El frío y las noches han llegado. En esta época del año el lugar a elegir suele tener una mayor disponibilidad y los precios suelen ser más económicos.

En cuanto al estilo, ¿has imaginado una boda de invierno con chimenea, chocolate caliente, mantas y muchas velas? Esta estación da muchísimo juego en cuanto a decoración y colores: se puede combinar una paleta de azules con el blanco invernal y el verde de la montaña.